Preguntas frecuentes
Las respuestas a las preguntas más comunes sobre la Sageocracia, el Vuelco y la inscripción.
Sobre la Sageocracia
¿Es la Sageocracia un partido político?
No. La Sageocracia no es un partido político, no presenta ningún candidato a ninguna elección, y no busca tomar el poder en el sentido clásico del término.
Es un protocolo cívico, un mecanismo de transformación social fundado en la conciencia individual y la coherencia colectiva. Su objetivo no es gobernar, sino volver obsoleto un modo de gobernanza que ya no corresponde a la realidad de la conciencia humana contemporánea. La distinción es fundamental: allí donde un partido busca ocupar el poder existente, la Sageocracia busca desplazar lo que las sociedades consideran legítimo, hasta el punto en que la estructura del poder misma debe evolucionar para seguir siendo creíble.
¿Es la Sageocracia un movimiento espiritual o religioso?
No. La Sageocracia no propone ninguna creencia obligatoria, ninguna divinidad, ningún ritual, ninguna figura de autoridad espiritual, ninguna comunidad iniciática.
Es accesible al ateo más riguroso como al místico más profundo, porque se dirige a lo que es observable, verificable y compartible, independientemente de las convicciones metafísicas de cada uno. Un Sageócrata puede ser ateo, agnóstico, budista, cristiano, musulmán, judío, animista o místico. La Sageocracia no exige ninguna conversión ni ninguna pertenencia confesional.
No obstante, reconoce una dimensión filosófica y espiritual, desarrollada en la página Visión espiritual del sitio, para quienes buscan una articulación entre su vida interior y su compromiso en el mundo. Esta dimensión está disponible, no es requerida.
¿Cuál es la diferencia entre la Sageocracia y otros movimientos alternativos?
La Sageocracia no se opone a los demás movimientos de transformación social, no busca absorberlos ni reemplazarlos. Su singularidad reside en cuatro puntos que no son matices de grado, sino diferencias de naturaleza.
- Un protocolo preciso y verificable : no una filosofía general o una aspiración colectiva, sino un mecanismo democráticamente verificable: la inscripción individual, el conteo mundial, el umbral y, después, en cada país, la decisión del pueblo por referéndum, en el marco de sus instituciones democráticas. No es un llamado a la conciencia, es un protocolo estructurado fundado en la dinámica de los sistemas complejos.
- Una medida de valor alternativa integrada : las Reliances no son una moneda local más. Es otra forma de ver el valor: reconocer la calidad de una contribución sin pasar por el intercambio mercantil, y hacer visible lo que todos los sistemas monetarios dejan en la sombra.
- Una dimensión mundial desde el origen : el Vuelco que la Sageocracia propone no puede ser local. Un registro único, un Mapamundi global, traducciones simultáneas en las principales lenguas del mundo: la dimensión planetaria no es una ambición por alcanzar, es una condición estructural de la eficacia del proyecto.
- Una coherencia entre el fondo y la forma : gobernanza no jerárquica, transparencia real, accesibilidad sin barrera financiera, apertura a todas las culturas. Esta coherencia no es un ideal por alcanzar, es un principio fundador, verificable y expuesto a la crítica.
¿Qué es la sintonía?
La sintonía es el ajuste mutuo y continuo entre seres vivos, sistemas u organizaciones. Designa la capacidad de ponerse en resonancia, no para fundirse o disolverse, sino para coexistir y colaborar en la coherencia.
A diferencia de la dominación, un sistema que se impone, y de la fusión, dos sistemas que se confunden, la sintonía mantiene la singularidad de cada uno al tiempo que crea una relación dinámica, adaptativa y creadora.
En el marco de la Sageocracia, la sintonía reemplaza la competencia como modo de relación fundamental entre individuos, comunidades e instituciones. Se aplica a todas las escalas: la relación con uno mismo, con los demás, con los colectivos, con las instituciones, y con los sistemas naturales de los que la sociedad humana forma parte. La sintonía es la expresión viva del primer principio, la conciencia de los vínculos, aplicado a la decisión colectiva. Es uno de los conceptos más centrales del libro.
¿En qué se funda intelectualmente la Sageocracia?
El libro La Sageocracia, Hacia una sociedad fundada en la conciencia de los vínculos y el respeto de lo viviente es un ensayo filosófico y político. No se presenta como una tesis académica. Dialoga con numerosos trabajos, citados a lo largo de sus páginas o reunidos en «Para ir más lejos», que el libro presenta no como un fundamento sino como compañeros de camino. Entre ellos:
- Lo que ya no se sostiene en nuestros sistemas : David Graeber (la deuda como instrumento de dominación) y David Wengrow (las sociedades humanas complejas que existieron sin jerarquía descendente).
- La decisión y el pensamiento : Daniel Kahneman (las dos velocidades del pensamiento) y Robert Kegan (el desarrollo de la conciencia adulta más allá de la adolescencia).
- La cooperación : Martin Nowak (la cooperación como mecanismo evolutivo tan poderoso como la competencia) y Frans de Waal (la empatía inscrita en lo viviente).
- La complejidad : Edgar Morin, que articula lo que las disciplinas separadas no saben vincular.
- La contribución y el sentido : Mihály Csíkszentmihályi y el estado de flow: el ser humano alcanza su más alto nivel de compromiso cuando contribuye a algo que lo trasciende, en un marco donde su contribución es reconocida.
- La economía de lo viviente : Kate Raworth (la economía de la rosquilla) y Herman Daly (los límites planetarios de la economía).
- La conciencia y la presencia : Richard Davidson, Tania Singer y Matthieu Ricard (los efectos medibles de las prácticas contemplativas).
- La dimensión espiritual : Sri Aurobindo (la evolución de la conciencia) y Neale Donald Walsch, cuya obra despertó la visión de la Sageocracia.
Sobre la inscripción
¿Quién puede convertirse en Sageócrata?
Toda persona, cualquiera que sea su nacionalidad, su cultura, su religión o sus convicciones políticas, puede convertirse en Sageócrata, con la sola condición de decidir libremente orientar su vida según los tres principios de la Sageocracia. La inscripción está abierta a toda persona, sin condición de edad. El umbral que puede abrir el camino a los mecanismos democráticos existentes se mide, por su parte, sobre la parte adulta de los inscritos, porque son los adultos quienes votan. Pero las inscripciones no deciden nada por sí mismas: es el pueblo quien elige, por referéndum. Pero la voz de cada uno, desde la inscripción, es contabilizada y escuchada.
No hay ningún criterio de selección, ningún examen, ninguna cuota obligatoria, ninguna condición de formación. La inscripción es un acto de coherencia personal, no una adhesión a una organización, no una afiliación ideológica, no un compromiso militante.
La única pregunta pertinente es esta: ¿reconozco que el marco actual ya no basta, y elijo inscribirlo en un proceso colectivo organizado?
¿Qué compromiso implica la inscripción?
Ningún compromiso militante, ninguna cuota, ninguna obligación de participación en reuniones o eventos. La inscripción es un acto cívico personal: usted decide orientar su vida según los tres principios, y da testimonio de ello uniéndose al contador mundial.
No es una adhesión a un movimiento político. Es una decisión de coherencia que cada uno encarna a su manera, en su vida cotidiana, según sus propias capacidades y circunstancias. La Carta Ética, disponible en este sitio, describe doce compromisos hacia los cuales cada uno puede elegir tender; la inscripción, por su parte, no compromete a nada más que a un posicionamiento. Estos compromisos no son obligaciones impuestas desde el exterior: son la traducción práctica de los tres principios en los comportamientos cotidianos.
¿La inscripción es realmente gratuita?
Sí, enteramente y sin condición. La inscripción en el registro mundial de los Sageócratas es gratuita, no requiere ninguna contrapartida financiera, y no implica ninguna suscripción posterior.
El carnet de identidad Sageócrata digital, que es una forma de apoyo concreto al proyecto, está disponible por separado para quienes deseen contribuir financieramente. Pero no es en ningún caso una condición de pertenencia al movimiento.
¿Están protegidos mis datos personales?
Sí. Los datos recogidos en el momento de la inscripción se utilizan exclusivamente para la gestión del registro mundial y la comunicación del proyecto. Nunca se venden, ni se comparten con terceros, ni se utilizan con fines comerciales, políticos o ideológicos.
El Mapamundi de los Sageócratas, cuando se active, solo hace visibles los contadores por país, nunca las identidades individuales. La pertenencia al movimiento es colectiva y anónima en su dimensión pública.
La infraestructura está asegurada según los estándares en vigor: copias de seguridad regulares, acceso de administrador protegido, y vigilancia permanente de las vulnerabilidades. Los refuerzos técnicos se inscriben en un proceso de mejora continua. La protección de los datos de los inscritos es una prioridad absoluta del proyecto.
¿Se puede dar de baja?
Sí, en cualquier momento y sin condición. La Sageocracia no retiene a nadie. Un movimiento fundado en la libertad y la coherencia no puede funcionar con miembros que no han elegido libremente permanecer en él.
La supresión se realiza directamente desde su espacio de miembro: un botón «Suprimir mi cuenta» está disponible al pie de página. Se solicita una confirmación mediante la introducción de su correo electrónico para evitar cualquier supresión accidental. La supresión es inmediata, completa e irreversible, sus datos personales, su foto y su carnet de identidad se borran definitivamente.
Sobre el Vuelco
¿Es realista el Vuelco?
Sí, a condición de comprender lo que es un Vuelco. No es una toma de poder, ni una revolución. Es la inversión progresiva del centro de gravedad de una sociedad.
Históricamente, las transformaciones sociales más profundas no vinieron de guerras o de elecciones, sino del momento en que un número suficiente de personas comenzó a funcionar de otra manera. La abolición de la esclavitud, el acceso de las mujeres a los derechos cívicos, la descolonización, estos Vuelcos fueron primero decisiones individuales de rechazo de una legitimidad vuelta insostenible.
La Sageocracia propone un protocolo preciso, voluntario y democráticamente verificable para que este proceso se produzca de manera consciente, coherente y no violenta. Los investigadores que estudian las grandes transformaciones sociales, sociólogos, historiadores, teóricos de los sistemas complejos, observan que una sociedad mantiene durante mucho tiempo su configuración, incluso deficiente, y luego vuelca rápidamente, en un momento que no puede preverse con precisión. Esto esclarece por qué tal Vuelco no solo es posible, sino coherente con lo que la historia nos muestra de las grandes transformaciones.
¿Cuántas personas hacen falta para que el Vuelco se produzca?
La cuestión del umbral se desarrolla en detalle en el libro. No se reduce a un número absoluto, depende de la distribución geográfica de las inscripciones, de su progresión en el tiempo, y de la relación entre el número de Sageócratas y la población adulta de cada país.
Hay que distinguir dos umbrales distintos:
El umbral cultural : relativamente bajo, más allá del cual el movimiento se vuelve visible, creíble, y constituye una referencia en el espacio público. Este umbral puede alcanzarse con una fracción minoritaria de la población, a condición de que las personas implicadas sean suficientemente visibles, conectadas y coherentes.
El umbral democrático : aquel en el que las inscripciones, una vez lo bastante numerosas entre los adultos de un país, pueden llevar a cargos electos a iniciar un procedimiento oficial. Las inscripciones no deciden nada por sí mismas: una asamblea de ciudadanos elegidos por sorteo examina públicamente el proyecto, y después el pueblo decide por referéndum, por una amplia mayoría, por ejemplo dos tercios de los votos, con la reforma de la Constitución que un cambio así requiere. Todo ello se hace en el marco de las instituciones democráticas del país.
Los dos umbrales se suceden: el umbral cultural vuelve creíble el proyecto y hace crecer el movimiento; el umbral democrático transforma esta legitimidad en cambio institucional concreto. El Mapamundi de los Sageócratas hará visibles estos umbrales país por país, cuando sean alcanzados.
¿No bloquearán el Vuelco las estructuras de poder existentes?
Las estructuras de poder se resisten, y el libro nombra esa resistencia de los intereses establecidos. Pero no bloquean los Vuelcos de forma duradera: se encuentran superadas por ellos. Ningún poder, en la historia, ha consentido voluntariamente a su obsolescencia. El sufragio universal, la descolonización, la abolición de la esclavitud: ninguno se obtuvo por la buena voluntad de los dominantes.
Lo que la Sageocracia construye no es un ataque. Es una inversión de legitimidad, el momento en que el antiguo marco cuesta más de lo que aporta, porque una alternativa más coherente se ha vuelto suficientemente visible. En ese momento, el poder cambia de naturaleza: no por derrocamiento, sino por obsolescencia.
La argumentación detallada se desarrolla en la página Comprender sin creencias.
¿Cómo puede la Sageocracia alcanzar a los países autoritarios?
Honestamente: no puede difundirse allí de la misma manera. El mecanismo de inscripción descrito en este sitio supone un mínimo de libertad civil. Allí donde un régimen bloquea el acceso al sitio, vigila a los usuarios o persigue a quienes se inscriben, el mecanismo democrático no puede funcionar directamente.
Pero eso no significa que la Sageocracia no tenga nada que decir a esas sociedades. Porque no se dirige a los regímenes. Se dirige a las personas.
En toda sociedad, incluso la más cerrada, existe una población, a menudo mayoritaria, simplemente silenciosa, que aspira a vivir de otra manera. Que ve las contradicciones del sistema en el que vive. A esa población, la Sageocracia ofrece lo que puede ofrecer: la prueba de que es posible. Una prueba que circula, a pesar de los filtros, por las diásporas, por los viajes, por las imágenes, por las comparaciones.
El muro de Berlín no cayó porque un general occidental lo derribara. Cayó en particular porque, tras décadas, el desfase entre lo que los regímenes del bloque del Este prometían y lo que sus ciudadanos podían observar en sus vecinos se volvió insostenible.
La Sageocracia, en esas sociedades, es el horizonte visible. No una estrategia de injerencia. Una coherencia que se ve de lejos. Y las personas, en todas partes, terminan teniendo la última palabra.
¿Puede un país sageocrático defenderse en un mundo que sigue siendo violento?
Sí. Una sociedad fundada en el respeto de lo viviente no es una sociedad sin defensa.
Un país sageocrático conserva fuerzas de defensa. Pero estas cambian de naturaleza. Se vuelven estrictamente defensivas: ninguna doctrina de agresión, ninguna guerra preventiva, ninguna expansión territorial. Su misión es proteger el territorio, los espacios marítimos y aéreos, las infraestructuras vitales, y, ámbito cada vez más crucial, la soberanía digital. Sus doctrinas son transparentes frente al colectivo: ninguna estrategia secreta. El recurso a la fuerza sigue siendo posible, en último término, con proporcionalidad, y en plena conciencia de lo que implica.
Esta posición se inscribe en un debate antiguo. Gandhi defendía una no violencia absoluta. Sri Aurobindo, otra gran figura de la transformación consciente, sostenía un discernimiento diferente: en ciertas circunstancias, frente a fuerzas verdaderamente destructivas, no hacer nada en nombre del pacifismo equivale a dejar que advenga lo peor. Una no violencia que cierra los ojos ante la destrucción ya no es no violencia: es una forma de complicidad.
La Sageocracia integra ese discernimiento. No es pacifista en el sentido absoluto. Es no agresiva : lo cual no es lo mismo. Hay un tiempo para la palabra. Un tiempo para la mediación. Y a veces, un tiempo para proteger con firmeza lo que debe ser protegido.
Honestidad final: la Sageocracia no pretende resolver los conflictos armados activos ni las situaciones de violencia política inmediata. Actúa aguas arriba, sobre las condiciones que producen los desequilibrios de los que la violencia es a menudo el desenlace. Este libro no promete la paz inmediata. Describe cómo construir las condiciones de la paz.
Sobre las Reliances
¿Qué son las Reliances concretamente?
Las Reliances son el reconocimiento situado de una contribución real al equilibrio de lo viviente. Ni moneda, ni puntos, ni calificación: no se compran, no se acumulan, no se clasifican.
Tres palabras las definen:
- Reconocimiento : no medida. No se cuantifica una contribución como una producción. Se la reconoce tal como es.
- Situada : no universal. Una contribución tiene un valor en un contexto dado, en un momento dado. Lo que sirve a un colectivo no es lo mismo que lo que sirve a otro.
- Real : no simbólica. Una intención benevolente no genera ninguna Reliance. Solo lo que produce efectivamente un efecto es reconocido.
Tres propiedades las caracterizan estructuralmente:
- No se acumulan : acompañan la contribución en su duración, y se borran cuando esta se interrumpe.
- No son transferibles : lo que ha sido reconocido en una persona queda ligado a ella.
- No son convertibles : no se pueden ni cambiar por dinero, ni transformar en capital.
Su arquitectura completa se desarrolla en el libro. Su implementación real se hará progresivamente, a medida que el movimiento alcance los umbrales necesarios.
¿Pueden las Reliances reemplazar a la moneda?
No, las Reliances no son una moneda y no reemplazan al dinero. Pero en el camino que describe el libro, a partir del día en que el Vuelco entra en vigor, en una fecha fijada y anunciada de antemano tras la decisión del pueblo, la antigua moneda deja de tener curso en el interior del país sageocrático: es reemplazada por una moneda de transición creada específicamente para la travesía. Los haberes en la antigua moneda no se convierten: los que conservan un valor en el exterior pasan a un fondo común de los intercambios exteriores, que sirve a todos. No es más que un camino posible: nada de esto se aplica hoy, y nadie está invitado a dejar de honrar sus contratos.
Ese día, el país establece tres cosas simultáneamente:
- Los bienes comunes esenciales quedan garantizados, alimentación básica, vivienda, cuidados, educación, energía, agua, acceso a las herramientas de comunicación. Sin condición, sin contrapartida. Nadie puede ya caer por debajo de un umbral de subsistencia.
- Las Reliances entran en vigor como sistema de reconocimiento de las contribuciones (véase la pregunta anterior).
- Una moneda de transición es creada. Cada adulto residente recibe un capital de partida idéntico, calibrado para asegurar la dignidad más allá de los bienes comunes; los niños reciben una parte reducida, que se completa al alcanzar la mayoría de edad. Permite acceder a lo que todavía no está cubierto por los bienes comunes, productos artesanales, servicios personales, intercambios entre territorios.
Esta moneda de transición obedece a tres reglas estructurales que la vuelven radicalmente diferente del dinero clásico:
- El filtro de lo viviente : solo puede utilizarse para productos y servicios que respetan lo viviente. Este filtro se estrecha a medida que las alternativas se vuelven disponibles.
- La degresividad progresiva : pierde valor con el tiempo (alrededor del 2 % por año al principio, hasta el 10 % a término). Impide desde el inicio la acumulación, el atesoramiento y la especulación.
- La no convertibilidad con las monedas exteriores : no se cambia por ninguna moneda extranjera, ni en un sentido ni en el otro; no se compra ni se revende. Existe únicamente en la esfera interior, lo que protege al país sageocrático de los ataques especulativos.
A lo largo de cuarenta a cincuenta años, a medida que los bienes comunes se extienden y que las Reliances ocupan todo su lugar, la moneda de transición pierde progresivamente su utilidad y desaparece. Al término de la transición, solo subsisten los bienes comunes y las Reliances.
Y en esta lógica de conjunto, las actividades que degradan lo viviente, productos tóxicos, especulación, actividades que hacen cargar sus daños a lo viviente y a los demás, corrupción, dejan de ser alimentadas: no pueden generar Reliances, ni circular en la moneda de transición. Es lo que el libro llama el Vuelco no violento: no una prohibición, sino un cese por incoherencia.
Sobre el libro
¿En qué punto está el libro?
La Sageocracia, Hacia una sociedad fundada en la conciencia de los vínculos y el respeto de lo viviente, de Yannick Costechareyre, se publicará en septiembre de 2027 en una editorial independiente, cuyo nombre se anunciará próximamente. El texto francés está terminado; los próximos meses se dedican a su preparación editorial y a su presentación a la prensa y a los libreros.
Las personas inscritas en sageocracy.org serán informadas con prioridad de la publicación, antes de su difusión general al público.
¿Por qué el libro no se publica hasta septiembre de 2027?
Porque es el tiempo normal de una edición cuidada. Entre el momento en que una editorial se compromete con un libro y su publicación, suelen transcurrir entre doce y dieciocho meses.
Ese tiempo es el del trabajo sobre el texto (lectura editorial, corrección, verificación de las citas y las referencias, maquetación, cubierta, pruebas) y el de la preparación del lanzamiento. Los periodistas descubren un libro varios meses antes de su publicación: el servicio de prensa debe poder presentar la obra a las redacciones, las radios y las televisiones, y los libreros deben poder leerla antes de recomendarla.
La elección de septiembre responde a dos razones. La temporada que se abre en septiembre es, en Francia, una de las grandes citas del año editorial, cuando libreros, críticos y lectores están especialmente atentos a las novedades. Y la primavera de 2027 estará ocupada por la elección presidencial francesa, que concentrará la atención de los medios y del debate público. Un libro que se interroga sobre la manera en que decidimos juntos merece ser leído por sí mismo, y no como una voz más en una campaña electoral.
¿Se traducirá el libro?
Sí, es la vocación misma del proyecto. La publicación francesa abre el camino a las ediciones extranjeras. Los derechos internacionales seguirán bajo control, lengua por lengua, sin cesión global a un gran grupo: cada traducción se confiará a un editor del país correspondiente, que la llevará a sus propios lectores.
Cada edición extranjera requerirá también su propio tiempo de traducción y de preparación. Las personas inscritas serán informadas de cada nueva publicación en su lengua.
¿Se puede leer el libro antes de su publicación?
El libro todavía no está disponible para el público: se publicará en septiembre de 2027. El sitio presenta sus fundamentos, sus principios y sus mecanismos esenciales, de forma suficientemente completa para comprender y unirse al proyecto, suficientemente sobria para dar ganas de leer el libro en su integridad cuando se publique.
Sobre el Mapamundi
¿Cómo funciona el Mapamundi?
El Mapamundi de los Sageócratas es un mapa mundial que hace visible el número de inscritos por país. Cada inscripción es registrada, fechada y geolocalizada desde su depósito. Está asociada a una ciudad de residencia, declarada voluntariamente por el inscrito en el momento de su inscripción.
Los contadores por país se harán públicos cuando el movimiento haya alcanzado un umbral realmente significativo a escala internacional. Esta elección es la de la coherencia: unas cifras solo tienen sentido cuando reflejan una dinámica real a la escala donde cuenta.
Mientras tanto, cada inscripción es registrada, fechada, y contará llegado el momento.
¿Por qué no mostrar las cifras ahora?
Porque mostrar cifras tiene sentido cuando pueden ser reales a la escala donde cuentan. Un movimiento que muestra unos pocos cientos de inscritos en algunos países crea una impresión de fragilidad que puede desalentar precisamente a las personas que se habrían unido a un movimiento más visible.
La lógica del umbral no es una actitud de espera. Es la misma lógica que el libro describe a propósito del Vuelco mismo: construir en profundidad antes de ser visible, para que la visibilidad, cuando llegue, produzca su pleno efecto. Cada inscripción registrada hoy contará en el registro histórico del movimiento, como la prueba de que existía antes de ser conocido.
Sobre el apoyo al proyecto
¿Cómo apoyar el proyecto de otra manera que no sea la inscripción?
Varias formas de apoyo son posibles e igualmente valiosas.
- Compartir el sitio y el proyecto a su alrededor, en sus redes personales y profesionales, en sus comunidades, con las personas para quienes el proyecto pueda resonar. La difusión orgánica, llevada por personas que hablan del proyecto a partir de su propia convicción, es la forma de comunicación más coherente con los principios de la Sageocracia.
- Contribuir financieramente : el proyecto es hoy sostenido por su fundador, sin inversor ni interés exterior. Los frentes de trabajo por venir, plataforma de las Reliances, difusión editorial internacional, ascenso del Mapamundi, llaman a quienes eligen tomar parte en ellos. Toda contribución se utiliza directamente para el desarrollo del proyecto, con una transparencia total sobre su utilización.
- Proponer una alianza : editorial, académica, institucional u organizacional, a través del formulario de contacto, si su organización comparte valores y prácticas coherentes con los principios de la Sageocracia.
La página Apoyar el proyecto detalla el conjunto de estas formas de contribución.
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